Dicho conjunto instrumental, muy celebrado ya en la última década del siglo pasado, actuó con éxito notable por toda España, incluso ante SS. MM. los Reyes de la nación, y fuera de sus fronteras como en Francia, Portugal y Norte de África. En una crítica de "El Mercantil Valenciano", del 2 de marzo de 1893, leemos:
"Diríase cuando se le oye que una misma fuerza les impele, como si fuesen piezas de un mecanismo perfecto y bien equilibrado, al que hay que agregar el alma, cuyas manifestaciones se revelan por medio de matices exquisitos y gradaciones de sonoridad que causan embeleso en el ánimo del auditorio."
También fundó y dirigió Estanislao Marco la muy activa "Rondalla Valencia", del Centro Instructivo Musical de Benimamet, siendo el autor de las transcripciones para ambos grupos. Su formación fue más bien de forma heterodidáctica, dejándose llevar por su gran pasión hacia la música, a la que se consagraría por completo. En uno de sus escritos (1947), hace las siguientes observaciones:
"... la verdadera disciplina en el Arte nace de la propia voluntad individual y la voluntad no constituye sacrificio, sino goce y deleite. Josefina Cruzado, Josefina Gil (q.e.p.d.), Narciso (García) Yepes y tantos otros discípulos míos, nunca hubieran llegado a dominar la guitarra sin esa atracción irresistible que denominamos: ¡Disciplina!"
Fue, sobre todo, en efecto, maestro de una pléyade de discípulos a los que supo transmitir sus enseñanzas con el mayor provecho.
"Estanislao Marco fue uno de los discípulos predilectos de Francisco Tárrega. Yo tuve la suerte de estudiar con él. La escuela de Tárrega se bifurcó en dos, los que tocaban con las yemas de los dedos y los que dejaban crecer las uñas. Al primer grupo pertenecían: Estanislao Marco, Josefina Robledo, Salvador García y Emilio Pujol. Al segundo: Miguel Llobet y Joaquín García de la Rosa, con quien tambien tuve la suerte de estudiar. Él era un anciano y yo un niño de trece años, pero recuerdo aquel contacto como un milagro de mi existencia. Hablábamos los dos como si tuviéramos la misma edad. No recuerdo quién se acercaba a quién, pero estoy seguro de que en ese misterio estaba la clave de la corriente que se establece entre discípulo y maestro y por la que pasaban no solamente conocimientos y experiencias sino un amor. Esta Guajira es la primera obra que un compositor escribió para mí y yo deseo acabar el disco con ella para rendir homenaje al hombre que depositó su confianza en mí cuando yo era apenas un adolescente. Espero no haber defraudado la suya ni la de ninguno de los que se brindaron a enseñarme lo mejor de ellos mismos. (Narciso Yepes)
(F. Herrera)